miércoles, 17 de abril de 2024

 

El Árbol de Yerba Mate

En un pequeño pueblo en el corazón de Paraguay, crecía un árbol muy especial: el Árbol de Yerba Mate. Este árbol tenía hojas brillantes y aromáticas que se utilizaban para preparar la tradicional bebida guaraní.

Un día, un niño llamado Javier decidió explorar el bosque y descubrió el Árbol de Yerba Mate. Se sentó bajo su sombra y escuchó atentamente mientras el árbol le contaba su historia.

El árbol le dijo: “Soy el guardián de la yerba mate. Mis hojas son un regalo de la naturaleza para los corazones cansados y las almas sedientas. Cuando alguien bebe mate, está bebiendo la esencia misma de la tierra guaraní”.

Javier se sintió intrigado y preguntó: “¿Por qué eres tan especial?”. El árbol sonrió y respondió: “Porque soy un enlace entre el cielo y la tierra. Mis raíces profundas tocan el corazón de la madre tierra, mientras mis ramas se extienden hacia el cielo, buscando la luz del sol”.

Javier pasó horas conversando con el Árbol de Yerba Mate. Aprendió sobre la importancia de la comunidad, la conexión con la naturaleza y la gratitud por los dones que recibimos. Desde entonces, Javier visitaba el árbol todos los días, compartiendo mate con sus amigos y escuchando sus historias.

Con el tiempo, Javier se convirtió en un sabio del mate. Compartía su conocimiento con otros y enseñaba a preparar la bebida con amor y respeto. El Árbol de Yerba Mate estaba orgulloso de su amigo humano y le susurraba secretos al oído mientras compartían la infusión.

Y así, el pequeño Javier y el Árbol de Yerba Mate vivieron en armonía, tejiendo sueños y compartiendo historias bajo el cálido sol paraguayo. Su amistad se convirtió en una leyenda que se transmitía de generación en generación.

Espero que este cuento te haya transportado al corazón de Paraguay. 😊



 

domingo, 14 de abril de 2024

 

Versión paraguaya del cuento de PERURIMÁ

 En un giro inesperado de los eventos, Perurimá se encuentra en el gobierno de Paraguay, ¡y qué aventuras nos esperan!

Imagínate a Perurimá, ese pícaro personaje que siempre encuentra la manera de salirse con la suya, ahora en el palacio presidencial, tratando de entender la burocracia y el protocolo.

Con su astucia característica, seguro que intentaría aplicar las lecciones de sus aventuras rurales a los pasillos del poder. Quizás convencería a los políticos para que intercambien sus discursos por cuentos populares, o tal vez organizaría una feria de trueque en el Congreso, donde las leyes se intercambian por sabiduría popular.

Y no olvidemos las reuniones internacionales, donde Perurimá, con su encanto rural, podría confundir a diplomáticos con refranes en guaraní que dejan a todos rascándose la cabeza. ¡Ah, las risas que provocaría al intentar explicar la política fiscal con metáforas de la cosecha!

Sin duda, sería un gobierno lleno de anécdotas para recordar. Pero más allá de las bromas, tal vez Perurimá nos enseñaría una valiosa lección: que la sabiduría y la astucia del pueblo pueden encontrar un lugar incluso en los más altos escaños del poder.

¡Con ayuda de Inteligencia Artificial!


 

 

Versión paraguaya del cuento de PINOCHO

En un rincón muy especial de Paraguay, donde los lapachos florecen en un espectáculo de colores y los tererés se disfrutan bajo la sombra de los árboles, se cuenta una versión única del clásico cuento de Pinocho.

Aquí, nuestro querido Pinocho no es una marioneta cualquiera, sino tallado de la madera de palo santo, conocida por sus propiedades mágicas y su aroma embriagador. Geppetto, un habilidoso carpintero guaraní, sueña con que su creación pueda bailar al ritmo de la polka paraguaya y compartir tereré con los vecinos. Una noche, bajo el resplandor de la luna llena y el parpadeo de las luciérnagas, un hada escucha el deseo de Geppetto y da vida a Pinocho.

Pero este Pinocho es travieso y curioso, con un apetito insaciable por la sopa paraguaya y el chipá guazú. En sus aventuras, se encuentra con personajes tan coloridos como él: un zorro astuto que intenta venderle billetes de la lotería "que seguro ganan", y un gato con botas que en realidad prefiere las alpargatas. Juntos, recorren las calles empedradas de Asunción, se pierden entre los puestos del Mercado 4, y hasta se aventuran a navegar en canoa por el río Paraguay.

En cada travesía, Pinocho aprende valiosas lecciones sobre la honestidad, la generosidad y la importancia de la amistad. Y aunque a veces su nariz crece más rápido que el lapacho en primavera, su corazón es tan grande como el río que atraviesa su tierra.

Al final de esta versión paraguaya, Pinocho no solo se convierte en un niño de carne y hueso, sino en un verdadero hijo del Guairá, con el alma llena de música y el espíritu tan vibrante como el carnaval de Encarnación. Y así, entre risas y danzas, Pinocho y Geppetto viven felices, compartiendo historias y chipas con todos los que pasan por su acogedora casa de madera a orillas del lago Ypacaraí.

¡Con ayuda de Inteligencia Artificial!


 

domingo, 5 de enero de 2014

En nuestra aparente debilidad como pueblo esta nuestra fuerza!

Mirando la realidad de nuestro país uno se puede poner triste ante tanto atropello a la gente y la falta de respuesta  a los derechos de la gente por parte de las autoridades del Gobierno. (El gobierno es ejercido por los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.-. Art 3 Constitución Nacional), uno se puede quedar sin esperanzas, sin alegrías

Pero, reflexionando muy bien sobre el tema, hoy me puse alegre, contento. Si, aunque suene contradictorio, en la contradicción existen las salidas.

Hay un pueblo que se moviliza y un DESgobierno (Nuevo Rumbo) que usa la fuerza bruta para reprimir al pueblo. Cuando se usa la “fuerza bruta” es un simple gesto de mucha “debilidad”, un hecho simbólico de ausencia de rumbo.

Parece un contrasentido, una gran contradicción, pero hay  que estar alegres y esperanzados.

Se debe y se puede cambiar, transformar nuestro país!

Unidos en nuestra diferencias de estrategias en muchos casos, pero articulados y movilizados con acciones concretas se puede transformar este país en lo que soñamos y queremos para todos y todas (Ñande) y no solo para unos cuantos (Ore Kuete). 

En nuestra aparente debilidad (hasta aglutinar y lograr un gran acuerdo de acción de los sectores populares) como pueblo esta nuestra fuerza,  avancemos en esta dirección!


Hagamos que el Paraguay cambie, se transforme con alegría y esperanza!

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Inseguridad nacional


Lo expreso hoy  el Presidente del Paraguay: “Cartes: Porque uno murió, no podemos hablar de inseguridad nacional”

Y que “concepto tiene este “Señor” de la seguridad del país, de la gente!.


Lo invito a que se anime a recorrer las calles solo, sin guardaespaldas armados hasta los dientes, así cualquiera puede hablar!...y que después pueda hablarnos INseguridad Nacional.

Lo desafío a que visite las casas de las familias, de la gente que no tiene que comer y para darles de comer a sus hijos/as y que nos responda luego sobre que entiende por INseguridad Nacional.

Quisiera que dejara sus chequeras y sus billetes, que fuera a un hospital público y trate de dejarse ser atendido por alguna dolencia, para ver qué y cómo se siente INseguridad Nacional, cuando ni remedios y en muchos casos camas o equipos existen hoy día en los hospitales de todo el país.

Le sugiero que se pueda subir a los micros, a los ómnibus, que vaya colgado en las estriberas, que se apretuje entre la gente, que sienta el sudor, las carreras, y otros detalles de la INseguridad Nacional, que es mejor que él mismo pueda vivirlo.

Es necesario pueda vivir tan solo un día en una comunidad campesina e indígena que está siendo fumigada por agrotóxicos hasta cuando están comiendo y respirar un poco de la INseguridad Nacional, que su piel adquiera un poco de los rastros y de las gotitas de la pulverización. No le pido que pueda aguantar una semana, con ese tiempo para él ya será una tortura.

Podríamos decirle que la Inseguridad Nacional no está tan solo relacionado con una muerte, sino con la VIDA de TODOS Y TODAS!


Tan fácil no es decir palabras, sin sentirlas, ni pensarlas!

lunes, 25 de noviembre de 2013

Volando voy, volando vengo!





El hecho de volar sobre las nubes, permite apreciar algunas cuestiones que normalmente pisando tierra uno no lo valora.

Un primer elemento podría ser la acción de las nubes y su relación entre dos ambientes: cielo y tierra.

Otra sería la relación entre las nubes y las lluvias.

Posicionarse en relación a las nubes, no es igual mirarla desde arriba de ellas, que mirarla desde abajo. Desde arriba uno encuentra las turbulencias, desde abajo las tormentas.

Esto nos permite mirar también la realidad desde diferentes ángulos y posiciones.

Desde el volar nos surge la pregunta en Paraguay: ¿desde dónde y cómo miramos la realidad?


Estructura y coyuntura.

Aunque la realidad es una sola en su conjunto, dentro de ella conviven distintas realidades complejas, contradictorias entre sí en muchos casos. 

A veces miramos tan solo el árbol sin mirar el bosque, y en otras miramos el bosque sin mirar el árbol en particular, aunque ambas interactúan entre sí!

Un hecho que sucede o se promueva desde lo coyuntural, puede influir fuertemente sobre las estructuras. No tenerla como premisa válida, es no atender y entender la realidad y su proceso de transformación en lo estructural.

Los cambios estructurales se promueven, se trabajan y se llevan a cabo, sí son profundas de abajo para arriba. Este proceso de por sí dialéctico, es una herramienta de transformación de la realidad.

Más nunca en Paraguay necesitamos de dicha combinación de manera permanente, pensada y planificada.

Una dinámica de los procesos coyunturales que apunten y apuntalen los procesos de cambios o transformaciones estructurales, es sumamente necesaria y urgente!